19 junio 2008

Noruega dice sí a la paternidad homosexual; en España aún es difícil

En el día en el que se han vuelto a celebrar bodas entre homosexuales en San Francisco, los colectivos de gays y lesbianas tienen otro motivo para estar contentos: la Cámara Alta noruega ha aprobado la equiparación de derechos entre parejas heterosexuales y homosexuales. Una decisión que va más allá de reconocer el derecho al matrimonio, puesto que otorga a estas parejas la posibilidad de adoptar un hijo e, incluso, de financiar con fondos públicos la inseminación artificial de lesbianas, un aspecto que ha resultado un tanto polémico en el país nórdico.

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En España, cientos de parejas de lesbianas acuden a la inseminación artificial para poder tener hijos. Es el caso de Luisa y Julia, que empezaron el tratamiento el pasado mes de febrero. Ellas han acudido a una clínica privada aunque, desde que se puso en marcha la ley que igualaba en derechos a las parejas homosexuales y heterosexuales, la Seguridad Social se hace cargo del coste del proceso.

"Acudimos a la sanidad privada porque es más rápida pero, en teoría, no debería haber problemas en la pública. Otra cosa es que haya sitios en los que te pongan trabas por ser lesbiana, aunque legalmente no pueden", explica Julia. Carmen Hernández, la coordinadora del área de políticas lésbicas de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) confirma esta idea: "La mayoría de las parejas acude a las clínicas privadas para simplificarse la vida. Aunque teóricamente no debería haber problemas, la realidad es muy distinta dependiendo de la Comunidad Autónoma e, incluso, del centro al que acudas. Hay muchos médicos que ponen excusas cuando una pareja de lesbianas acude a su consulta.

La ley que se ha aprobado en el parlamento noruego deja la puerta abierta a la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios, que podrán negarse a participar en estas operaciones alegando motivos éticos.

Desde que en 1988 se aprobara en España la ley de reproducción asistida, las mujeres homosexuales han sido las principales 'usuarias' de este método. Actualmente, ésta sigue siendo la opción más solicitada por las parejas de lesbianas a pesar de que la legislación española permita las adopciones entre personas del mismo sexo desde mediados de 2005. Hasta ese momento, la adopción sólo podía ser por parte de uno de los miembros de la pareja. Sin embargo, esta opción sigue sin ser un trámite fácil para una pareja de gays o lesbianas aunque ya haga casi dos años de la aprobación de la ley. En el caso de parejas compuestas por hombres, no hay alternativa por lo que aún muchos deciden enfrentarse a la adopción en solitario para evitar los problemas.

"Nosotras acudimos a la inseminación artificial pero no descartábamos la adopción", indica Raquel. Ella y Marga, su mujer, están esperando un bebé que tendrá dos mamás, aunque con algunos problemas burocráticos, como explica Luisa. "Aunque las parejas estén casadas, no existe la presunción de paternidad, como ocurre con los matrimonios heterosexuales. Hay que gestionar la filiación antes de que el niño nazca porque todavía hay muchos aspectos que no están claros en nuestra legislación". Para orientar a otras mujeres que estén en su misma situación, Luisa y Nuria han puesto en marcha un blog en el que cuentan su experiencia.

Noruega ya autorizó el registro de parejas de homosexuales en 1993 pero no ha sido hasta ahora cuando ha pasado a formar parte del reducido grupo de seis países que reconocen el matrimonio entre personas del mismo sexo. Con la nueva ley, las parejas homosexuales de hecho se convertirán automáticamente en matrimonios. Holanda, España, Bélgica, Canadá y Sudáfrica, junto a los estados de California y Massachussetts, son el resto de lugares en los que es posible la unión entre dos hombres o dos mujeres.

Soitu

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